La República y La Guerra Civil

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La Segunda República es un momento clave de la historia contemporánea de España, en unas elecciones municipales se cambió de régimen, las instituciones del estado se pusieron al servicio de la república con la ilusión y la esperanza de un proyecto de democratización y modernización de España. Pero después de cinco años, donde la sociedad se fue polarizando cada vez más, terminó en guerra civil.

El triunfo en las elecciones municipales del 14 de abril de 1931 de las candidaturas republicanas en las grandes ciudades, fue la excusa para cambiar de régimen y proclamar la República.

Comenzó el Bienio Reformista presidido por Manuel Azaña y formado por republicanos de izquierda y socialistas. Niceto Alcalá Zamora fue elegido Presidente de la República. Comenzó un amplio programa reformista militar, agrario, educativo y laboral.

El 9 de diciembre se promulgó la Constitución de 1931, que plasmó las ideas únicamente del gobierno en la que se declaraba al estado como «República democrática de trabajadores de todas clases». Constitución ampliamente criticada por políticos de diversas ideologías e intelectuales:

«Constitución urdida, no por choque y entrecruce de doctrinas diversas, sino por intereses de partidos, o mejor de clientelas políticas sometidas a una disciplina. Así se forja, claro no más que en el papel, un Código de compromiso henchido, no ya de contradicciones íntimas, sino de ambigüedades hueras de verdadero contenido. Así se llega al camelo»

Miguel de Unamuno

«La Constitución será inevitablemente un ciempiés que si no se corrige traerá consecuencias insospechadas y fatales»

Josep Pla

José Ortega y Gasset calificaba los artículos 12 y 26, autonomismo e iglesia como «cartuchos detonantes, introducidos arbitrariamente por el espíritu de propaganda o por la incontinencia del utopismo», calificaba la Constitución como «sin pies ni cabeza, ni el resto de materia orgánica que suele haber entre los pies y la cabeza, estamos haciendo una Constitución que nadie quiere»

José Ortega y Gasset

«La Constitución carecía de contrapesos y equilibrios, abundaba el irrealismo. Anteponía la doctrina al hecho»

Manuel Azaña

En 1932 empezó a debatirse el Estatuto de Cataluña que el general Sanjurjo tomó como pretexto para intentar un golpe de estado que fracasó. El gobierno se fue desgastando y convocó elecciones en noviembre de 1933.

La derecha en 1931 concurrió desunida, pero en las elecciones de 1933 se organizó en varios partidos como la Confederación Española de Derechas Autónomas de José María Gil Robles de carácter conservador católico, Renovación Española agrupó a los monárquicos de Calvo Sotelo, y Falange Española con ideas fascistas que solo consiguió un escaño, el de José Antonio Primo de Rivera.

La victoria fue para la CEDA contestada por una insurrección anarquista con más de cien muertos. Incomprensiblemente el presidente Niceto Alcala-Zamora encargo formar gobierno al partido radical de Alejandro Lerroux que fue apoyado por la CEDA.

El bienio radical-cedista se caracterizó por la paralización de las reformas agraria, educativa y militar, la conciliación con la Iglesia Católica, y el enfrentamiento con la Generalidad de Cataluña.

En 1934 entraron en el gobierno 3 ministros de la CEDA, hecho que aprovechó la izquierda para convocar la huelga general revolucionaria en toda España. En Cataluña Companys declaró la independencia, y en Asturias la revolución tuvo que ser reprimida por el estado con un balance de más de mil muertos, miles de heridos, decenas de miles detenidos entre ellos Companys, Azaña, Prieto, Largo Caballero, cientos de edificios destruidos, etc…

El escándalo del estraperlo salpicó a Lerroux del Partido Radical, y el Presidente convocó elecciones en 1936. El ambiente era de violencia creciente, y la sociedad estaba claramente polarizada en dos bandos.

A las elecciones concurrieron el Frente Popular, agrupación de partidos formados por Izquierda Republicana, Psoe, PCE, POUM, Esquerra Republicana, apoyados por el sindicato de la CNT, por otra parte se presentó la coalición de la CEDA y Renovación Española, y por su cuenta La Falange y el PNV.

La victoria fue para el Frente Popular, fue nombrado presidente de la República Manuel Azaña y presidente del gobierno Casares Quiroga. Este gobierno amnistió a los represaliados de octubre de 1934, se restableció el estatuto catalán y tramitación de los estatutos del País Vasco y Galicia, se continuó la reforma agraria, y se alejaron de Madrid los generales Franco, Mola y Goded porque pensaban que eran sospechosos de golpismo.

Los enfrentamientos en las calles se sucedieron sin que el gobierno lograra contenerlos, la quema de edificios, la ocupación de fincas, los saqueos, asesinatos y la violencia extrema, hasta que el 12 de julio fue asesinado José Calvo Sotelo por miembros de las fuerzas de seguridad, el enfrentamiento ya fue inevitable. El 17 de julio de 1936 el ejército de Marruecos fracasó en la rebelión contra el gobierno de la república y comenzó la guerra civil.

En 1936 tuvo lugar la defensa de Madrid, en 1937 la Batalla del Jarama, la Batalla de Guadalajara y la Batalla del Norte, en 1938 la Batalla de Teruel, la Ofensiva de Aragón y la Batalla del Ebro, y ya en 1939 tuvo lugar la ocupación de Barcelona y la zona centro. Con el último parte de guerra el 1 de abril de 1939 Franco dio por concluida la contienda.

Nin y Mercader

Siempre me han gustado las biografías, y siempre he mirado a las personas por encima de sus ideas políticas. Tanto Nin como Mercader fueron dos comunistas que vivieron intensamente el periodo de la Segunda República y la Guerra Civil Española, pero mientras el primero defendió esas ideas de izquierda de forma respetable, integra y honesta, el segundo lo hizo desde el rencor, el remordimiento y el odio.